Recepio contesta el teléfono y el WhatsApp de tu negocio, agenda las citas en tu calendario y te manda el resumen. Tú, a lo tuyo.
Solo configuramos un desvío: si no contestas en unos segundos —o es fuera de horario— entra Recepio.
Responde con los datos de tu negocio, resuelve dudas y da cita directamente en tu Google Calendar.
Cada llamada, cita y recado llega a tu WhatsApp. Tú decides si hay algo que devolver.
Si alguien cuelga antes de tiempo, recibe un WhatsApp en 10 segundos y Lucía sigue por chat.
Propone huecos reales de tu calendario. Confirma, mueve y recuerda las citas sin que intervengas.
Con voz natural. El cliente elige el idioma sin darse cuenta.
Tras cada visita, pide la reseña por ti.
Cada llamada crea la ficha sola: quién, qué pidió, cuándo viene.
Cada noche: cuántos llamaron, qué pidieron, qué citas hay mañana. Treinta segundos de lectura y a dormir tranquilo.
Sin paneles que mirar ni apps que abrir. Recepio te escribe como lo haría tu recepcionista al cerrar: qué ha pasado, qué hay mañana y qué necesita tu atención.
Precios públicos, minutos incluidos, sin permanencia. Lo que ves es lo que pagas.
Deja de perder clientes por WhatsApp.
Lucía contesta tu teléfono. La recepción completa.
Recepción + clientes + reputación.
Si en el primer mes Recepio no te agenda ni un solo cliente, te devolvemos la configuración. Sin preguntas.
Lucía se presenta como la asistente de tu negocio y habla con voz natural. La mayoría simplemente agradece que alguien conteste al primer tono. Para casos delicados, pasa la llamada a tu móvil.
No. Tu número sigue igual. Configuramos un desvío: si no contestas en unos segundos, o fuera de horario, entra Recepio.
Solo responde con la información que tú apruebas. Si algo se escapa, toma el recado, promete que le devolveréis la llamada y te avisa al WhatsApp al momento.
48 horas desde que nos pasas servicios, horarios y calendario. Lo configuramos todo nosotros.
No. Mes a mes, cancelas cuando quieras. Queremos que te quedes porque te trae clientes, no porque te ate un contrato.
Llámala y pídele cita como si fueras un cliente. Después imagina que es tu negocio el que nunca pierde una llamada.